La magia de una buena idea
Por Dolores Lavaque Velasco
Como ocurre tantas veces, las buenas ideas pueden ser producto de la simple casualidad. O tal vez se deban a que hay algo que nos hace ser receptivos en el momento justo, quiĆ©n sabe. Lo cierto es que me gusta contar cómo surgió una de las iniciativas de las que mĆ”s orgullo siento y que tiene que ver conĀ el nacimiento del Panel Catado a Ciegas de Consultora Stg, un panel entrenado de personas ciegas que, de modo profesional y objetivo, ostenta el diferencial de poder detectar con rapidez detalles como cambios de fórmula u otras cuestiones de alimentos y bebidas, perfumerĆa, artĆculos de limpieza y todo producto que requiera una evaluación organolĆ©ptica.Ā Se trata nada menos que delĀ primer panel de su tipo en todo el mundo.Ā Luego de lanzarlo, hemos sido formadores tanto en Catamarca como en Salta y en paĆses como Chile, a la vez que catamos para Cuba, Brasil e Inglaterra.
La idea surgió dictando un curso cuando, al pasar a la etapa de la cata, dije que Ćbamos a hacerla āa ciegasā y un alumno me preguntó si se llamaba asĆ porque la iban a hacer personas ciegas. Le expliquĆ© que no, queĀ la idea era que el catador desconociera la información del producto para no estar condicionado, pero ese dĆa se me prendió la lamparita de hacerlo con personas ciegas y empecĆ© a investigar cómo hacerlo.Ā EntrĆ© en contacto con varias fundaciones pensando en aplicarlo con el vino mediante una integración laboral, porque me explicaron que los cursos no servĆan si no habĆa posibilidades de salida laboral. Di una primera capacitación en vino, como aproximación para ver cómo Ćbamos a trabajar y buscar las metodologĆas, y supe que iba a ser muy difĆcil. Sucedió que no todos los que asistieron eran buenos catadores, no todos los ciegos pueden ser catadores de panel, y no todos tenĆan el compromiso. Desde el Ministerio de Trabajo y desde las fundaciones me enseƱaron queĀ tenĆa que buscar gente comprometida y que ya estuviese en esa sintonĆa.Ā Tras esa capacitación, que fue el 20 de diciembre de 2001, cuando comenzaba una gran crisis en el paĆs, los que integramos el equipo nos sentamos a sacar conclusiones y algo que entendimos, conociendo a la industria del vino, fue que iba a ser difĆcil vender el servicio como para que testeasen entre 3 y 5 veces por semana. Por esoĀ me puse a pensar otras opciones con salida laboral, como los quesos.Ā La gente de Piedras Blancas vino a ayudarme a capacitarlos y mientras tanto aprendimos detalles como que prefieren que se les diga āciegosā antes que āno videntesā, la importancia de no dejar cosas en el piso porque dentro de la oficina no usan el bastón, que hay que acompaƱarlos yendo al lado (y no adelante o atrĆ”s), etcĆ©tera.Ā Pero seguĆa faltando la salida laboral. Fue entonces que vi una revista OhlalĆ” y una noticia sobre una capacitación de Unilever para ciegos sobre perfumes,Ā y pensĆ© que tal vez iba por ese lado. Me contactĆ© entonces con una compaƱera del colegio que trabajaba en Marketing de Unilever y le contĆ© la idea. Ella organizó una reunión con el equipo de AnĆ”lisis Sensorial, que justo estaba viendo de tercerizar el anĆ”lisis sensorial perfumĆstico de desodorantes y shampoo en un equipo que estuviera entrenado. Les contĆ© que tenĆa el equipo pero expliquĆ© que estaba capacitado solo en vinos hasta el momento, y les pedĆ ayuda con la idea de quedar yo a cargo de la gente. Se hizo la capacitación con la perfumista principal de Unilever y otro perfumista mĆ”s. Junto al Ministerio de Trabajo de La Nación y a partir de un programa de inserción para personas ciegas,Ā hicimos una selección de las personas ciegas aptas (que tuvieran condiciones como la inquietud, la capacidad, que no fumaran, etcĆ©tera). Hicimos la bĆŗsqueda, el reclutamiento y el screening, que implicó ver quiĆ©nes detectaban mejor los aromas. Se hicieron las capacitaciones y armamos un panel de 30 personas para Unilever, con quienes trabajamos durante casi diez aƱos.Ā Esto me llevó a participar y capacitarme en muchos congresos de anĆ”lisis sensorial, en los cuales presentĆ© nuestro caso.Ā ConocĆ asĆ a la gente de Mastellone quienes se mostraron interesados en trabajar con el panel y asĆ lo hicimos, cinco veces a la semana, en forma paralela al trabajo en Unilever. Desde entonces seguimos trabajando en nuestra oficina, adaptada especialmente para las personas ciegas.
En 2003 el Ministerio de Trabajo de la Nación nos premió por ser una empresa integradora.Ā En aquel momento, 20 aƱos atrĆ”s, como emprendedora, con una empresa de menos de tres aƱos, haber recibido un premio por la capacidad inclusiva -un tema que en ese entonces casi ni se hablaba-,Ā fue realmente un orgullo.Ā Es un emprendimiento que nació de casualidad, que impulsĆ© en medio de una situación de crisis a nivel paĆs, saliĆ©ndome de mi zona de confort.Ā El balance es muy positivo, en lo personal me marcó mucho ya que nunca me habĆa imaginado en esta actividad.Ā Muchos de los integrantes del equipo vivieron el nacimiento de mis hijos y hoy les reconocen el olor y la voz y se emocionan. En una peregrinación a LujĆ”n, mi hija reconoció a una integrante del equipo y se acercó a saludarla y para su sorpresa tambiĆ©n la reconoció rĆ”pidamente. Esa persona ciega luego me dijo que se sentĆa como si integrĆ”ramos una familia y que se habĆa emocionado con el saludo de mi hija. Siento que todos crecimos juntos. Dos miembros han formado pareja y tuvieron una hija que hasta hoy nos visita. Estamos muy integrados y hemos logrado un clima muy familiar.
Una idea que nació por casualidad y que ha crecido y hecho crecer al equipo que la lleva adelante, es sin dudas un motivo de gran orgullo. Esperamos sumar siempre a mÔs empresas que aprecien el trabajo comprometido y los altos estÔndares con los que trabajamos, pero por sobre todo la gran satisfacción que produce integrar y sumar posibilidades a personas que se han preparado para eso.