Diseño que crece con la bodega

Hay relaciones de trabajo que se sostienen no sólo por sus resultados, sino por la forma en que se construyen. Con Bodega Goyenechea llevamos veinte años desarrollando identidades visuales que acompañan el espíritu de sus vinos: elegantes sin perder calidez, contemporáneas sin olvidar su historia.

En Dolores Lavaque Studio desarrollamos universos visuales que expresan la esencia de cada proyecto. El trabajo con Goyenechea, realizado en colaboración con Carolina Lascano, es un ejemplo de lo que ocurre cuando el diseño nace de una comprensión profunda del producto y de quienes lo hacen.

Como cuenta Sebastián Goyenechea, quinta generación de bodegueros: «La satisfacción de haber conseguido lo que buscábamos allá por 2007 cuando decidimos avanzar con Stg —hoy evolucionado a Dolores Lavaque Studio—. Buen diseño, buena comprensión de nuestras explicaciones y adaptación a los vaivenes de una empresa familiar.»

Para Máxima, un naranjo con personalidad propia, creamos una estética que combina realeza y humor. El resultado es una etiqueta que refleja su espíritu descontracturado sin perder elegancia: un diseño que celebra la frescura y el carácter lúdico del vino.

Begoña, en cambio, se inspira en la belleza clásica griega. Desarrollamos una imagen femenina que fusiona sofisticación y modernidad, acompañando la delicadeza y finura del rosado.

Quinta Cabernet Alta

A lo largo de estos años también intervenimos la línea 5° Generación en dos oportunidades, acompañando su evolución visual con el mismo criterio: que cada rediseño sea una extensión natural de lo que la bodega es, no una ruptura. Los resultados hablan solos: «Pasamos de 4% a 22% de alta gama dentro de las ventas en nuestro portfolio, y todo eso con una mínima inversión.»

Sebas Goyenechea

Cuando se le pregunta a Sebastián qué valor agrega el trabajo conjunto entre Dolores y Carolina Lascano, su respuesta va al fondo: «El mayor valor agregado es el humano. Obviamente que lo profesional acompaña, pero si debo elegir, me quedo con los modos, la paciencia, la empatía.»

Y agrega: «Destaco la calidez y perseverancia para conquistar aquellas cabezas que venían de otra época. La importancia del cómo y el porqué.»

En cada proyecto buscamos que la identidad visual sea una verdadera extensión de la experiencia del vino. Veinte años con Goyenechea son, en ese sentido, la mejor prueba de lo que significa trabajar con coherencia, escucha y criterio sostenido en el tiempo.