Un cuarto de siglo profesionalizando con alma
Este agosto cumplimos 25 años.
Empezamos en agosto de 2001, con las puertas de nuestras oficinas en Cerrito recién abiertas y una convicción simple: que la industria del vino, los alimentos y bebidas, y la hospitalidad merecían profesionalizarse sin perder lo que las hace únicas, la gente que las hace posibles.
Veinticinco años después, por esa lupa —y por esas mismas oficinas— pasaron cientos, quizás miles de talentos. Hoy siguen en el mundo del vino, en la gastronomía, en la hotelería, muchos de ellos formados en nuestras clases. Analizamos productos, acompañamos proyectos que vimos nacer y crecer, y construimos junto a empresas de todo el sector un camino que no fue lineal, pero sí constante.
Este año decidimos reinventarnos. Sumamos más escucha activa, abrimos nuevas conversaciones, barajamos y dimos de nuevo. Incorporamos coaching, mentoría y liderazgo de equipos a lo que ya sabíamos hacer. Diseñamos una mirada nueva, más boutique, más atenta al detalle, con proyectos cada vez más humanos.
Y con esa mirada, nos rebautizamos. De Consultora Stg a Dolores Lavaque Studio. Cambiamos de nombre, cambiamos de piel, pero el corazón es el mismo, de hecho, late más fuerte. Porque si hay algo que no cambió en 25 años es que humanizamos cada cosa que hacemos.
Con estos aires renovados, seguimos apostando a estas industrias que amamos. Seguimos apostando a la profesionalización. Seguimos buscando talento y acompañando a líderes en su desarrollo, su estrategia y su crecimiento. Coordinamos equipos, diseñamos acciones, las comunicamos, las amplificamos. Puede parecer que hacemos de todo, pero en realidad hacemos una sola cosa muy bien: ponemos a las personas en el centro de cada estrategia.
Porque atrás de cada empresa, de cada marca, de cada estrategia, hay gente. Y eso, siempre, es lo que más nos importa.
Hoy festejamos nuestros primeros 25 años siendo lo que somos: una studio boutique que acompaña de cerca. Gracias a cada cliente, cada alumno, cada colega que caminó este tramo con nosotros. Lo que sigue, lo seguimos construyendo juntos.